miércoles, 11 de junio de 2008

Yo tengo tentación de un beso…

No cabe duda: “una como sea, pero los niños…”, y es que la educación ya no es como en mis tiempos, cuando el solo hecho de encender la televisión implicaba acercarse a modelos de educación moral y sentimental tan arrebatadores, que ya hubiesen querido comprender Sócrates o Platón para poder explicarlos a sus aristócratas discípulos. ¿A qué me refiero? recordemos: entender la filosofía de los griegos, nos costó a muchos, perder valiosas horas de nuestros años mozos; sin embargo, nadie podía tardar demasiado (a menos que en lugar de ver la película, estuviera ocupado en otras cuestiones didácticas con su compañero de sofá) en asegurar e incluso jurar ─claro, por la virgencita de Guadalupe─ que Pepe “el Toro” era inocente.
Al conocido ritmo de “Amorcito corazón”, “la chorreada” y su carpintero nos mostraron el concepto del amor eterno; por su parte, Sarita García, doña Libertad y, por supuesto, Marga López nos enseñaron que madre sólo hay una ─por fortuna, pues ¿quién aguantaría más?─. De esta forma, nosotros crecimos rodeados de virtuosos ejemplos acerca de la forma correcta de vivir, llorar, enamorarse, sufrir decepciones y morir, actividades, todas, enmarcadas por música de trío o mariachi proveniente de no se sabe donde, pero cuyo volumen aumenta en los momentos más álgidos de la existencia.
Por desgracia, con el tiempo todo se transforma y ahora es más difícil encontrar ejemplos de amor incondicional y desinteresado; a cambio de eso, vemos a nuestros jóvenes enredarse en cruentas relaciones, cuyo principal objetivo es la satisfacción de los deseos carnales ─Dios nos preserve de cometer semejantes bajezas… y de que alguien se entere─. Sin embargo, siempre es posible encontrar ejemplos aislados de personas que al sonido de “La gloria eres tú”, emprenden ardorosas batallas contra la sociedad y el destino, para defender el Amor (así con mayúscula), tal es el caso de Alex y Axel, dos novios gay que abandonan todo, para refugiarse en el idilio ofrecido por un hotel de paso.
Melodrama, novela del escritor guerrerense, Luis Zapata, satiriza, al tiempo que disfruta, las características verbales y sentimentales de las películas y novelas rosas, travistiendo los roles tradicionales de la filmografía de la época de oro y valiéndose de la explotación y burla de las costumbres y valores tradicionales de la “buena” sociedad mexicana.

Bibliografía:
Zapata, Luis. Meldrama. México. Quimera. 2008. 104 pp.

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